“Little Boy”: porque la fe mueve montañas

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CLARA ZAPATER USERO

El pasado 30 de octubre llegó a los cines Little Boy, la nueva película mejicana del director Alejandro Monteverde, producida por Eduardo Verástegui.

Pepper Flynt Busbee (Jakob Salvati) es un niño de ocho años que vive en O’Hare, un pequeño pueblo imaginario situado geográficamente en California y temporalmente en la década de los cuarenta. Pese a su edad, Pepper no está muy desarrollado, y su baja estatura es objeto de burla entre los demás niños del pueblo, que lo llaman “enano” y le hacen todo tipo de bromas pesadas. Pero a nuestro “little boy” nada de esto le importa: no le hace falta nadie más para ser feliz porque ya tiene un mejor amigo con el que juega, aprende y se divierte, y se trata nada más y nada menos que de su padre, James Busbee (Michael Rapaport). Los dos pasan juntos la mayor parte del tiempo y, además, comparten sus aficiones, especialmente su amor por los cómics del héroe Ben Eagle, al que acompañan mediante la imaginación en todas sus intrépidas aventuras.

premios apolo
Pepper Busbee y James Busbee leen juntos un cómic de Ben Eagle. Fuente: Premios Apolo.

El vínculo que une a James y a Pepper parece indestructible, pero pronto sus vidas darán un giro de 180 grados: en 1939 se declarará la Segunda Guerra Mundial, y un miembro de cada familia tendrá que alistarse en las filas. En un principio el elegido será London Busbee (David Henrie), el hermano de Pepper, pero tras someterse a examen no será admitido en el ejército por tener los pies planos, como dicta la Norma 4F. Es por este motivo que James se verá obligado a sustituir a su hijo mayor y será destinado a Japón, país rival de Estados Unidos con el que mantiene un conflicto armado.

London, Pepper y James ante el taller familiar posando para ser fotografiados. Fuente: Ángel Sánchez.
London, Pepper y James ante el taller familiar posando para ser fotografiados. Fuente: Ángel Sánchez.

Ver partir a su único “socio” destroza a Pepper, que no concibe una vida sin su padre, y esto hace que crezca en él un profundo odio hacia los japoneses. Por este motivo, el pequeño verá como un enemigo a Hashimoto (Cary-Hiroyuki Tagawa), un nipón al que ahora todo el mundo quiere expulsar de O’Hare pese a que lleva largos años viviendo en el pueblo.

Pepper y James se despiden entre lágrimas. Fuente: Blogs Indiwire.
Pepper y James se despiden entre lágrimas. Fuente: Blogs Indiwire.

Sin embargo, Pepper se verá obligado a cambiar su conducta tras escuchar en la iglesia un sermón del Padre Crispín (interpretado por Eduardo Verástegui, el productor de la película), que explica a sus fieles que, si tuvieran la fe del tamaño de una semilla de mostaza, podrían mover montañas, y que eso es precisamente lo que han de hacer si desean que los que aman vuelvan a casa. Estas palabras hacen retumbar el corazón de Pepper, que se toma las palabras del cura literalmente y cree que moviendo una montaña podrá hacer regresar a su padre. Pero, para lograrlo, necesita más fe, y el sabio Padre Oliver (Tom Wilkinson) es el único que puede guiarle en su crecimiento espiritual. Para que “little boy” alcance su objetivo, el religioso le encomienda cumplir con los seis puntos de una lista ancestral: alimentar al hambriento, dar hogar al necesitado, visitar a un preso, vestir al desnudo, visitar al enfermo y enterrar a los muertos. Pero esto no es todo, porque el Padre Oliver añadirá una séptima y última misión a la lista: trabar amistad con Hashimoto.

Pepper sostiene la lista ancestral. Fuente: Tecoalt.
Pepper sostiene la lista ancestral. Fuente: Tecoalt.

A partir de este momento, Pepper tendrá que elegir entre rendirse o seguir luchando por traer a su padre de vuelta a casa, sabiendo además que hacerse amigo del japonés le costaría la enemistad de todos los habitantes de O’Hare y, en especial, la desaprobación de su hermano.

Pepper piensa qué hacer mientras observa la lista ancestral. Fuente: Highschool LA Times.
Pepper piensa qué hacer mientras observa la lista ancestral. Fuente: Highschool LA Times.

Uno de los aspectos de Little Boy que más me ha llamado la atención es que, pese a que la cinta esté ambientada en un periodo histórico muy distinto al nuestro, en ella encontramos temas que se han ido arrastrando en el tiempo y que todavía hoy están muy presentes en el mundo. El primero de ellos es el racismo, que en la película gira en torno a la figura de Hashimoto, un hombre que ha demostrado durante muchos años que ama Estados Unidos pero que, aún así, no es aceptado y tiene que soportar insultos y amenazas.

Otro de los puntos importantes de la película es el bullying, ese horrible acoso que Pepper sufre por culpa de los niños del pueblo y que, desgraciadamente, no se ha extinguido con los años. Hoy en día siete de cada diez jóvenes reconocen haber sido acosados –lo que deriva en un total de unos 24 millones de casos–, y este fenómeno parece imparable. Sin embargo, aunque sea casi imposible erradicar el bullying, sí es necesario denunciarlo, y Little Boy aporta su granito de arena a esta noble causa.

Pepper sentado junto a Freddy Fox, uno de los matones que le acosan. Fuente: Net Family News.
Pepper sentado junto a Freddy Fox, uno de los matones que le acosan. Fuente: Net Family News.

Además, esta película mejicana presenta una relación padre-hijo poco usual: frente a la tradicional idea de que las madres son las encargadas de hacerse cargo de los hijos, Little Boy muestra a James Busbee como un padre que se vuelca en el cuidado y educación de Pepper. El productor de la película, Eduardo Verástegui, afirma que con ello han querido “hacerle un homenaje al papá presente, al que se implica y pasa tiempo con sus hijos”, porque sabe que “muchos padres intentan contentar a sus hijos dándoles de todo, pero acaban dándoles de todo menos su tiempo, y eso es lo único que necesitan”.

Otra de las situaciones que la cinta plantea es la pérdida que trae consigo la guerra. Esta pérdida la experimentan muchos personajes de Little Boy por distintos motivos (como tener que separarte de un ser querido, verte obligado a abandonar tu hogar, observar cómo tu patria queda destruida por la guerra o ver morir a los tuyos), y este sufrimiento fue exactamente el que soportaron durante la Segunda Guerra Mundial muchas personas. Sin embargo, desde que se puso fin a este conflicto y dejó de afectarnos, parece ser que la mayoría de la gente vive tranquila, siendo que todavía hay muchos problemas en el mundo. ¿O es que, sin ir más lejos, los refugiados que actualmente están desertando de sus patrias no están padeciendo todas esas pérdidas que vivieron nuestros antepasados? El dolor es el mismo, pero desde que dejamos de ser nosotros quienes lo sufrimos, nuestros gobiernos y nosotros mismos hemos dado la espalda a las dificultades, y esto ha de cambiar.

Pepper y su madre afrontan la soledad. Fuente: New HD Wallpapers.
Pepper y su madre afrontan la soledad. Fuente: New HD Wallpapers.

Por último, el tema que más presente está en Little Boy –que es también el que más me ha llamado la atención–, es la presencia de la fe, el amor y la esperanza, tres virtudes indispensables para cualquier ser humano. El encargado de acercarnos a ellas es Pepper que, con la inocencia e ilusión propia de un niño, cree firmemente que si cumple con la lista ancestral podrá poner fin a la Segunda Guerra Mundial y traer de vuelta a su querido padre.

Pepper trata de mover una montaña tras escuchar el discurso del Padre Crispín. Fuente: Chrisicisms.
Pepper trata de mover una montaña tras escuchar el discurso del Padre Crispín. Fuente: Chrisicisms.

En lo referente a los aspectos técnicos del filme, me gustaría destacar la fotografía, los decorados y la caracterización de los personajes, que parecen directamente extraídos de la dulce estética de los años cuarenta estadounidenses. De hecho, cualquier fotograma de la película podría ser una pintura del ilustrador americano Norman Rockwell, que plasmó la realidad de esa época a través de un original y característico filtro color pastel.

Pintura de Norman Rockwell en la que aparece un niño muy similar a
Pintura de Norman Rockwell en la que aparece un niño muy similar a “little boy”. Fuente: Wikiart.

Los actores, por su parte y sin excepción, han sido capaces de transportarse a una época distinta a la suya y han sabido interiorizar sus personajes a la perfección. Sin embargo, la mención especial se la lleva Jakob Salvati, que pese a ser tan pequeño ha conseguido dar vida a Pepper, plasmando su sufrimiento y, a la vez, su perseverancia y esperanza.

Pepper dirige la mirada al otro lado del océano, donde se halla su padre combatiendo. Fuente: Breitbart.
Pepper dirige la mirada al otro lado del océano, donde se halla su padre combatiendo. Fuente: Breitbart.

¿Y tú? ¿Serías capaz de meterte en la piel de Pepper Busbee? Quizás, si todos tratásemos de ver la vida a través de sus ojos, si rescatásemos la capacidad de amar, de perdonar y de soñar propias de ese niño que llevamos dentro y que vamos dejando de lado al crecer, todo a nuestro alrededor mejoraría. Y, la verdad, no se me ocurre forma más acertada de empezar ese cambio que yendo a ver Little Boy. ¿O es que acaso me vas a decir que en tu vida no hay una montaña que te gustaría mover?

TRÁILER:

FUENTES:
Siete de cada diez niños y jóvenes han experimentado alguna forma de acoso o intimidación – teinteresa.es
Biografía Norman Rockwell – www.biography.com
Little Boy – Sensacine

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