El tropiezo en la ‘Regresión’ de Amenábar

Puntuación regresión

LAURA VERDEGUER TORTAJADA

Si Alejandro Amenábar ha ido en auge desde que apareció con su primer filme Tesis en 1996, pasando por Los otros, Mar adentro Ágora (evitando el gran chasco que supuso Vanilla Sky), parece que la entrada en la segunda década de este siglo, no le ha sentado nada bien. Regresión, su nuevo largometraje tras seis años, llegó a los cines españoles el pasado dos de octubre con más expectativas que realidades. Impaciente en la butaca, la emoción y esperanza de que la película mejorase en algún punto del guión me mantenía inquieta, una inquietud que con el lento y predecible desarrollo del filme se convirtió en irritación.

En Regresión, presentada en septiembre en la 63º edición del festival de San Sebastián, el detective Bruce Kenner (Ethan Hawke) indaga sobre el crimen inconfesable del que es acusado John Gray (David Denick) por su hija Angela (Emma Watson). Mientras John Gray afirma no recordar lo sucedido y aún así, admite la culpa, el psicólogo Dr. Raines (David Thewlis), se une al caso para ayudarle a revivir los recuerdos reprimidos mediante lo que se conoce como: regresión; lo que lleva al descubrimiento de una conspiración mucho más profunda de lo que parece en un inicio.

De izquierda a derecha: David Thewlis, David Denick y Ethan Hawke en Regresión - Fuente: http://www.universalpictures.es/sites/regresion/
De izquierda a derecha: David Thewlis, David Denick y Ethan Hawke en Regresión – Fuente: http://www.universalpictures.es/sites/regresion/

Pero, lo cierto es que lo que se nos plantea como un thriller acaba por parecerse más a un predeciller, o lo que es lo mismo (sin inventarme palabras), un thriller con todos los clásicos clichés malos del cine de terror donde lo único que te produce intriga es saber si realmente va a suceder lo que crees, o si de pronto habrá un giro de guión. Bueno, pues no, más de una vez, risas indiscretas murmuraron en la sala de cine.

Sin duda, aquel suspense que sentimos en Los Otros, no lo presenciamos en Regresión aunque el autor se empeñe en afirmar que sí. Los Otros nos enganchó a la butaca, nos hizo esconder la cara tras nuestras manos en más de una ocasión mientras que Regresión nos ha hecho mirar el reloj y esperar con impaciencia que lo que ya sabemos que va a suceder, suceda. Frustración, eso consigue crear en el espectador.

Emma Watson y Ethan Hawke en Regrasión - Fuente: http://www.universalpictures.es/sites/regresion/
Emma Watson y Ethan Hawke en Regresión – Fuente: http://www.universalpictures.es/sites/regresion/

No obstante, a pesar de todos estos oscuros que presenta el filme, una luz al final del túnel resulta la actuación de Ethan Hawke como Bruce Kenner, con el que sentimos el sudor frío deslizarse por nuestra frente, la mirada clavada en nuestra nuca y los susurros tras la oreja. El actor, que el año pasado fue nominado al Óscar al Mejor Actor de reparto en Boyhood, se hunde cada vez más en la paranoia que supone Regresión como podemos apreciar en sus profundas ojeras o rojos ojos hacia el final de la película. Por el contrario, la actuación de Emma Watson es de lo más intrigante que encontramos en el largometraje. ¿Os acordáis de Perdida (‘Gone Girl’)?¿La película que estreno David Fincher en 2014 con Ben Affleck y Rosamund Pike? No fue sorpresa para nadie que la Academia decidiese nominar a Rosamund al Óscar a la Mejor Actriz por su impecable interpretación de una fría, calculadora, lunática y perturbada Amy en el filme. Emma Watson, como Angela en Regresión, sin embargo, es la copia barata y mal hecha de un papel que ya presenciamos perfectamente ejecutado por Rosamund Pike en Perdida. No nos transmite la fragilidad inicial que nos intenta hacer creer y aún menos, la posterior perversidad.

La fotografía, dirigida por Daniel Aranyó, está llena de frías tonalidades que nos hacen sentir el gélido ambiente así como la oscuridad en la que el guión de la película intenta introducirse. Todo esto, acompañado por unos escenarios que reflejan con arte y gracia la Minnesota de los años 90, nos hace volver a una década donde el crimen que se convirtió en arte para las grandes producciones de cine con películas como El silencio de los corderos o Seven, lo hizo también para la gente de la calle, dando origen a sectas, asesinos en serie y más. No obstante cabe destacar que a veces cae en un monótono y aburrido color azul-gris que con el paso de los minutos nos pesa en los ojos.

Ethan Hawke con una fotografía llena de colores gélidos - Fuente: www.universalpictures.es
Ethan Hawke con una fotografía llena de colores gélidos – Fuente: http://www.universalpictures.es

La música, de la mano de Roque Baños, especialista en música de cine que ha compuesto para películas como El maquinista, Celda 211 o Los Crímenes de Oxford, dota de agilidad el filme aunque los crescendos en los momentos de tensión se vuelvan repetitivos y cansen al público.

Por último, cabe decir que Amenábar, como cualquier otro director de la historia por muy importante que fuese, ha tenido sus tropiezos. Para algunos, fue el definitivo. Para otros, el tropiezo del que aprendió y  permitió el despegue de una carrera llena de luces y éxitos. No sabemos que será de los próximos trabajos de este gran director, pero seguro que Regresión, no será el punto y final de su carrera.

FUENTES:

LA ‘REGRESIÓN’ DE AMENÁBAR – EL PERIÓDICO 

EL REGRESO DE AMENÁBAR – EL MUNDO

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